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El “challenge” que realmente importa

Como cualquiera de los hombres de mi ex-familia. Así me veo a blanco y negro, medio rapada y sin maquillaje. Así que me pregunto, ¿qué es la feminidad?

Hace un tiempo estuvo de moda otro “challenge” en el que la gente insertaba la moneda de su rostro en una app y aparecía una versión “masculina” de la mujer o “femenina” del hombre. Yo no lo hice. No era necesario. Yo siempre he sabido que sin rubor y sin aretes, soy un hombre.

La señora que me crio me llamaba “niña tabla” porque mis senos no crecían. Y es verdad, nunca crecieron demasiado. Esa misma señora de sol sagitario y plutón en virgo me insistía en que me echara colorete antes de salir a la calle. Que me peinara, que me vistiera bonito, “a ver si de pronto así podía verme un poquito femenina”. No pasó mucho tiempo hasta que me embutió hormonas para forzar mi desarrollo, pues según ella “la enfermedad era la salud de la mujer”.

Tengo el sol en libra, y las libranas solemos estar bañadas por la belleza de venus (planeta que nos rige), pero contrario a lo que se piensa, libra es un signo masculino. Vean de cerca a una mujer librana: quiten el maquillaje y los atavíos con los que se arregla y descubrirán que hay un macho en ella, un macho palpitante, andrógino y hermoso. Así somos las libranas. Las de tauro son mujeres de cuerpo, pero nosotras somos mujeres de alma. La naturaleza del aire es el cambio y nosotras somos femenino y masculino en conjunción. ¿Cómo, si no, podríamos representar el equilibrio?, ¿cómo, si no, podríamos encarnar el eje de las relaciones en el zodiaco y el arquetipo de la asociación y el matrimonio?

La diosa Venus nació del semen de un dios; no nació de lo femenino, nació de lo masculino, pero encarnaba la belleza y la feminidad. Según La Biblia la mujer, Eva, fue creada de la costilla del hombre, Adán, aunque ahora muchas sabemos, por suerte, que existió una Lilith, una primera feminista creada a la par con el hombre y luego exiliada por el dios machista judeocristiano.

También es importante entender que esa “costilla” es una traducción equivocada. La traducción correcta es “lado”, pues en realidad, la mujer era un “lado” del hombre, y el hombre un “lado” de la mujer: es decir que ambos eran un solo ser conjugado que después se dividió en dos; al hacerlo, lo femenino se separó de lo masculino, pero igual que los siameses cuando son divididos, cada “lado” quedó contaminado del otro.

¿Cómo aterrizar esto en la astrología? Además de los planetas, este arte estudia otros aspectos del cielo que no son cuerpos celestes sino puntos matemáticos. Los más importantes son los nodos lunares, que se marcan por el cruce de la órbitas de la luna alrededor de la tierra y la órbita aparente del sol alrededor de la tierra (desde nuestra perspectiva, es como si el sol fuera el que se estuviera moviendo). Los nodos, que son dos, norte y sur, están enfrentados en el zodiaco, es decir, a 180 grados el uno del otro, y astrológicamente nos marcan el camino del alma: el propósito de la encarnación. El norte es la evolución del contacto y el sur es el drenaje de la habilidad.

Hace poco tuvimos el ingreso de los nodos al axis de géminis y sagitario: ahora el norte está en géminis y el sur en sagitario. Géminis es curiosear, aprender y abrazar lo nuevo. Sagitario es saber, confiar y creer. En conclusión, es momento de permitirnos descubrir lo que realmente somos, que es una mezcla de géneros y sexos (géminis significa “gemelos”, pero también simboliza algo que tiene dos lados). Al tiempo, es momento de soltar lo que nos hicieron creer que éramos: un solo género, un solo sexo estereotipado y roto.

En las mitologías (la griega, la romana y la cristiana) la versión que trascendió fue que la mujer nació del hombre, pero todos sabemos que hombres y mujeres en realidad nacemos de una mujer, donde germina una mezcla celular. La religión, que se fundamenta en una mitología, se cae cuando observamos el mundo.

Así que de todas las quiebras que viviremos con la pandemia, la que celebro es la quiebra de las iglesias, porque si se quiebran las iglesias simbólicamente se quiebra la religión: se quiebra sagitario (nodo sur); la voz de la señora de sol sagitario que me llamó “niña tabla” y la creencia desalmada de la homofobia.

Yo diría que ese es el “challenge” que realmente importa.